Sunday, May 11, 2008

Aventuras de Kumiko y Tasha en Tepozlan.

Aquí, recordando los viejos tiempos. Hace mucho mucho tiempo, cuando los ponys morados todavía volaban, decidí ir un día a visitar a mi amiga Tasha Watson. Tasha muy alarmada me había dicho de que ibamos a ir a Tepozlan ese día. Así pues fui igual a su casa por que me parecía una idea muy chida. Llegando a su cas todos los grandes sueños de chingonés con la jrend se borraron. Ya que llegando a su casa encontré una que otra cosa realmente repugnante en su casa (sin contar la marranesca decoración tipo mafioso millonario) esas cosas eran: unos rucos rusos descrasiados (starik y staruja de cara roja) y el echo de que no había internet ni mucho menos TV. Tasha y yo, Kumiko Jones [vease Indiana Jones] echamos la weba toda la mañana jugando a tonterías tipo "somos dueñas de un cyber" y "vamos a ver a tu vecino pelirojo Iker que sta bn bueno", ignorando que lo realmente bueno iba ser lo que nos deparaba el atardeser. Justo antes de salir con la ruca rusa desgraciada de cara roja, jugamos a la malpensación (eso si fue de provecho). Finalmente salimos en marcha hacia Tepozlán y como el camino era algo cutre, feo y sobre todo aburrido, lo volvimos divertido carcajeandonos ante todo y mostrandole el dedo de en mediio a los viejos asesinos de pueblo que pasaban. Cuando llegamos a Tepoz nos pusimos a ver terrenos y terrenos, caminando por un terracería de piso plano que no tenía nada de singular. Pero aún no pasa lo mejor. El delirio chingón empezó cuando Tasha y yo nos pusimos a hacer entrevistas sexosas con el cel machacado Nokia d mafioso de la otra doña (no la barbie de 53 años, si no la de cara roja roja). Y en una de esas, me tropesé a todo dar con mis convers negros en piso plano. Ora si, "justo cuando lo realisé en todos los sentidos posibles, me caí de boca al piso como albañil que se acaba de divorciar". Me llené de polvo y Tasha se empezó a carcajear. La barbie de 53 años y la ruca rusa de cara roja muy preocupadas me dijeron que si quería que me llevaran al hospital. Para sorpresa de las dos, yo también me reia. De wenas salimos de la terracería esa, cuando ia todo había pasado y hacía una linda tardeada pasó lo peor: me empezé a sentir mal. No pude nisikiera terminar mi helado teposnieves de jikama con chile cuando sentí unas ganas terribles de vomitar nescafé en los pies de la barbie de 53 años. Pudo haber sido por el echo de no tener internet por un día, pudo haber sido por el echo de que la ruca rusa manejaba muy rapido nadie lo sabe. Regresé a Cuernavaco enferma.

TAN TAN TAN TAN...
MISTERIA! o mas bien miseria....

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