Figurate que eres beisbolista y al mismo tiempo abogado. Tu vida es de color rosa, azul, amarillo y verde arcoiris. Vives en una ciudad en donde en vez de edificios, hay cajas de cartón, pero eso no te perjudica ya que después de la epoca de lluvias, las cajas se echan a perder, se las llevan al basurero y te dan una nueva.
Lo que tu no sabes, es que cada que tienes una caja nueva y tiras la vieja, estás contaminando tu ciudad! Y pronto, cuando menos te lo esperes, la gente ya no podrá diferenciar entre lo viejo y mohoso y lo nuevo y reluciente.
Y sabes que? Todo será tu culpa!!! Por que tu hija Panfleta es la presidenta de tu patetico país, y sin ti no ubiera nacido y si no ubiera nacido no existiría semejante persona avariciosa que en vez de hacer casas de concreto y cemento, regala casas de cartón para te acomodes en ellas hasta el siguiente tiempo de lluvias.
Cuando suceda que todo esté repleto de cajas viejas y nuevas, te vás a sentir culpable a más no poder y vas a emprender un viaje hacia donde haya un acantilado o... más cerca aún: una tienda de armas. No encontrarás la tienda de armas por que esta tambien era de cartón, y no es que no la hayas buscado levantando cajas y echandolas a un lado (aprecio ese trabajo, en verdad), es solo que tienes los nervios y la paciencia a flor de piel al igual que una mujer menopausica y dejaste esta labor al no encontrar rápido la tienda. Prosigues tu viaje a donde haya un acantilado. Finalmente, ves algo parecido en la lontananza, pero no es un acantilado, es una pequeña cascada.
Y por ser una persona ignorante, lamento decirlo, te tiras. Y mientras que caes haciendote el mejor amigo de la gravedad, recuerdas que eres el hijo bastardo de un periodista desempleado en Chinpotziltalán, y que cuando naciste, tu madre de malas costumbres, te echó a un río dentro de una canastita y llegaste a la ciudad de las cajas. También recuerdas quien te crió, un anciano putrefacto que vendía rosas. Recuerdas como triunfaste, como te casaste y como nació Panfleta.
En ese momento lloras... espera... no lloras. Es el agua del río de la cascada. Río? No! Es un charco... Levantas la vista. Estas en el patio de tu escuela. Y no eres ni beisbolista ni abogado ni el hijo bastardo de un periodista desempleado en Chinpotziltalán ni el padre de una tal Panfleta.
Así que sonries, levantas tus tazos y vas a reclamarle a Juana una torta.
Psicoanalisis y Premisa = PP = Padre Putativo = Pepe!
No comments:
Post a Comment