Aquí me veo, por primera vez cumpliendo las ordenes de mi madre al acomodar mi cuarto por que me hostiga diciéndome que empezar el 2011 con éste hecho una mierda puede ocasionar una desgracias. La verdad, todos los años los he empezado no con un cuarto, si no con un... CAMPO DE CERDOS REFUGIADOS, y no ha pasado nada... grave. Y las supersticiones de mi madre no son nuevas, es algo que prevalece en la familia desde tiempos inmemorables; es decir, todos los años, ella me ha molestado con el mismo tema de empezar con el pie derecho y yo no le he hecho caso. Pero ahora algo pasó, quizás envejecí. El punto es que de pronto me encontré a mi misma doblando correctamente la ropa, aspirando el escritorio y quizás ante los ojos de alguien más haciendo más desorden, pero según yo haciendo el bien. Tal vez sea que los años me han golpeado y que el sistema, la escuela y matoña hayan logrado lavarme el coco pero aquí me ven usando calzones rojos y haciendo una lista de propósitos... y comprando uvas.
Todo para levantarme mañana y darme cuenta de que... no pasó realmente nada, que sólo fue una vuelta más de la tierra a la cual mi mamá, los medios y las masas decidieron darle importancia, por que la vida se les va y ellos quieren celebrar su partida. Haciéndole fiestas, a ver si así se queda. Pero el tiempo es más cruel que lo cruel, que un cerebro vacío. Y no importa la escala en la que lo pongas, ni la importancia que le dés, ni en que secta religiosa te metas, siempre fluirá.
Feliz futuro 2011
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